::: Ejercitarse lesion

Published on August 2nd, 2013 | by Carmen Cristina Gonzalez

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LESIONES DEPORTIVAS: Cuidado y prevención

Por: Lilibeth Bolívar

Cuando nos referimos a deportistas los asociamos inconscientemente con salud. Creemos que son las personas más sanas e inmunes a enfermedades, probablemente alguno hasta envidiará poder tener el bienestar que debe sentir un atleta, un nadador o hasta un karateka. Sin embargo para poder lograr que una disciplina deportiva no afecte el equilibrio de tu cuerpo, es necesario la práctica de ciertas rutinas, de entrenamiento y de una preparación exhaustiva. En este artículo conocerás cómo lograr esa armonía, cuáles son las lesiones más comunes y cómo hacer para evitarlas y solucionarlas cuando se presentan.

Algunas lesiones ocurren por accidente, en otros casos tienden a ser por un mal entrenamiento o mal empleo del equipo requerido, pero en muchos otros casos, también tienden a lastimarse las personas que no están en buena condición física y empiezan a practicar sin ningún tipo de guía.

¡A calentar!

Antes de cualquier actividad física, por muy intensa o suave que ésta sea, es necesario cierto calentimiento previo. Éste consiste en una serie de movimientos que preparan al cuerpo para cualquier rutina superior a la que realizamos normalmente. Entre sus muchos beneficios en la circulación y la respiración, el calentamiento tambien mejora la fibra muscular, fortaleciendo los tendones, ligamentos y membranas musculares.

Conocimiento es igual a prevención

El Doctor Germán Medina, especialista en traumatología del deporte y cirugía de la columna vertebral y asesor del equipo Los Leones del Caracas, considera primordial tener conocimiento de las áreas del cuerpo a trabajar antes de realizar cualquier actividad física. Conocer cuáles son las lesiones más comunes nos ayudará a identificarlas y saber cómo actuar a la hora de que se presenten.

HERIDA. Se presenta luego de un golpe o desgarre en la piel. Lo usual, rápido y más efectivo es recurrir a los prácticos primeros auxilios: se lava la zona afectada con agua limpia, jabón y gasa estéril, se habilita la zona para la aplicación de un antiséptico local y luego se aísla del exterior por medio de vendaje, de esta manera se está cubierto contra cualquier agente externo que pueda afectar la ruptura.

CONTUSIÓN. Se identifican fácilmente por la presencia de un intenso dolor, cambio de color hacia rojizo, temperatura elevada de la zona e hinchazón del área. Mientras no haya una complicación mayor, lo que se debe es impedir una posible hemorragia o edema por medio del frío, bien sea con agua, hielo o compresas congeladas.

DISTENSIÓN. Es una lesión microscópica del músculo, que se produce en el momento en que el deportista sobrepasa los límites normales de la elasticidad del músculo, lo que produce un estiramiento de las fibras. Lo recomendable es comenzar un reposo y aplicar hielo. Los antiinflamatorios pueden ayudar a reducir el dolor los primeros días.

CONTRACTURA. Tal y como la palabra lo expresa, es una contracción muscular. Suele durar muy poco y es producida por una reacción involuntaria. Los motivos principales son sobrecarga de trabajo muscular y uso de accesorios elásticos o de vendajes muy ajustados. Una solución rápida y efectiva es estirar el músculo y aplicar un ligero masaje para controlar el dolor e incrementar el flujo sanguíneo. El calor tiene un efecto analgésico en estos casos, por lo que se recomienda tomar duchas calientes o compresas de calor seco o fomentera.

ESGUINCE. Se producen cuando hay movimiento forzado de la articulación más allá de sus límites normales, van desde una pequeña afección hasta ruptura de un ligamento. Se manifiesta con dolor, inflamación e incapacidad funcional de acuerdo a la lesión. Se debe colocar inmediatamente hielo en la zona, colocar un vendaje de contención flexible y mantener reposo. Es indispensable acudir a un centro médico para que a través de un examen radiológico determinar la gravedad y el tratamiento adecuado.

FRACTURA. Cuando se presenta es porque se perdió la continuidad ósea, y se puede distinguir por dos tipos: ‘fractura cerrada’ aquella en la que aun cuando hay daño óseo, la piel permanece intacta y la ‘fractura abierta’ aquella que pone en comunicación el foco de la fractura con el exterior, este caso amerita cuidado por el riesgo de infección. La inmovilización por medio de férulas, tablas o cabestrillos es la solución inmediata en caso de que se sospeche la existencia de una ruptura del hueso.

Primeras 24 horas

Desde el momento en que ocurre la lesión hay muchas pistas que nos harán identificar la gravedad y por ende la rapidez de la recuperación, aun cuando no estemos en presencia de un doctor o especialista. No podemos asustarnos al observar los primeros cambios de temperatura y color de la zona o el intenso dolor. Cuando veamos que el tamaño empieza a aumentar debemos recordar que el cuerpo está reaccionando ante el golpe y por más llamativo que sea en ese momento está empezando el proceso de recuperación.

El método más efectivo

A nivel mundial se conoce bajo el acrónimo HICER, la secuencia a utilizar cuando estamos entrenando y nos vemos lesionados: hielo, compresión, elevación y reposo. El contacto frío del hielo en principio somete al área afectada a una especie de “animación suspendida” logrando que cese el dolor y no aumente su tamaño, se puede utilizar hasta un paquete de verduras congeladas envueltas en tela (para evitar quemaduras).

Luego de la lesión se producen hemorragias que se disminuyen por medio de la compresión, la forma más sencilla de hacerlo es por medio de una venda elástica, buscando que sea cómoda y que no restrinja el flujo de sangre a la zona.

Teniendo controlado el clima y la presión, la elevación logra que los fluidos producidos por la hinchazón y las hemorragias drenen con normalidad, sin embargo es el reposo el factor primordial que ayudará a que se reincorpore el deportista a sus actividades normales.

De 24 a 48 horas es el periodo de protección para evitar que la lesión cause posibles daños, algunos se exponen a seguir entrenando aunque estén lesionados asumiendo que las tobilleras u otro tipo de vendas los protegen, lo cual puede causar mayor riesgo ante las hemorragias internas.

Fuente: Revista Estética y Salud

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About the Author

Carmen Cristina Gonzalez

Periodista venezolana egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela). Amante de la semblanzas y las entrevistas de personalidad, así como de la promoción de una vida saludable. Soy una enamorada empedernida de mi hija quien me ha enseñado que el amor no tiene límites.


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