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Published on August 8th, 2013 | by Carmen Cristina Gonzalez

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Hiperhidrosis, cuando la transpiración empaña la vida social

Por: El Heraldo (Colombia)

El organismo del hombre, se encuentra revestido de una película protectora que además de transformar su estado con el paso del tiempo, perdiendo su lozanía, cambiando su textura o el tono de su pigmento, actúa como filtro entre lo que tenemos dentro y lo que se encuentra afuera. Pero algo especial sucede, cuando destilar el líquido al que conocemos como sudor, pasa de ser una tarea natural que nos permite refrigerarnos, para convertirse en el tormento que empaña el desarrollo higiénico de cualquier actividad.

Más que un pañuelo, es necesario para ‘secar’ la vergüenza que produce en algunas personas el no poder levantar sus brazos con libertad, en situaciones tan cotidianas como tomar un taxi o celebrar un gol, todo por temor a que bajo sus brazos, justo entre las comisuras de su camisa, se asome el popular ‘mapa’ de sudor, capaz de reseñar a un compañero de trabajo, amigo de la escuela o apenas conocido, como foco de burlas a causa de su excesivo nivel de transpiración.

De acuerdo con el médico cirujano Luis Alberto Parra, la hipersudoración o hiperhidrosis, es una condición que sufre al menos el tres por ciento de la población, y que según datos estadísticos epidemiológicos, es más frecuente en hombres que en mujeres.

“Hay episodios de sudoración que pueden tener origen psicógeno, por ejemplo cuando hablamos de una persona que tiene mucho estrés, preocupaciones o nervios. Pero en otros casos no tiene nada que ver con eso, y es más complicado, porque son pacientes que sin tener ningún tipo de estímulo aparente, como calor, están produciendo cantidades de sudor por encima de lo normal”, explica el experto barranquillero, que cuenta con más de cinco años de experiencia en el tratamiento de este tipo de patologías.

Mientras que la sudoración, es comprendida por el cuerpo humano como la facultad de poder adaptarse a las condiciones climáticas variables, mediante la secreción de líquido a través de la piel, el que esta función endocrina se realice en exceso y de manera involuntaria, puede además de bajar nuestra temperatura gracias a la evaporación del agua, revelar que sufrimos de un trastorno digno de atención.

Manos, pies, rostro, espalda, pecho y axilas que despiden abundante cantidad de sudor, pueden ser signo de un cuadro de hiperactividad en la tiroides, de un cambio brusco en la concentración de azúcar en el torrente sanguíneo o de una afección del sistema nervioso, por lo que antes de subestimar los síntomas, o asumir que es la evidencia del supra -desarrollo de las glándulas sudoríparas, lo ideal es acudir al médico, para que sea él quien determine qué tipo de medidas tomar.

Pese a que las minúsculas estructuras tubulares que se abren al exterior en forma de poros, permitiendo la segregación de sustancias traslúcidas, de sabor ligeramente salado y alto nivel de grasa, se encuentran distribuidas en toda la dermis, pues se estima que por cada centímetro cuadrado de piel existen 600 glándulas sudoríparas, la zona de las axilas sigue siendo la de mayor preocupación médica, si se habla de hiperhidrosis.

“Los casos de sudoración en manos y pies pasan un poco más desapercibidos, pero cuando hablamos de las axilas el tema es complicado porque pueden producir mal olor, y llegar a un punto en el que ni los antitranspirantes logren controlar la situación. Estas personas enfrentan problemas sociales graves, que interfieren en su intención de relacionarse. Pueden desarrollar fobias y complejos, más en la etapa de la adolescencia”, argumenta Parra, quien comenta que para estos casos existen diferentes tratamientos, que van desde los más sencillos como el uso de sustancias medicadas, hasta los más complejos como una intervención en la que se cauterizan los ganglios simpáticos.

Para que un paciente decida practicarse una simpatectomía, debe tener una edad de desarrollo meritoria, “es una operación, y como tal tiene sus riesgos, sobre todo desde el punto de vista quirúrgico, pues el manejo de nervios no es fácil. Dependiendo de la altura a la que se trabaje con el nervio simpático, es que se puede afectar una zona completa o parcial, y aunque disminuye la sudoración de la cintura hacia arriba, tiene una desventaja, y es que usualmente se presentan zonas de compensación, es decir, puede que la persona deje de sudar en las axilas, en las manos y en el pecho, pero puede ser compensado físicamente con sudoración en la espalda”, destacó.

Otra de las alternativas, es la aplicación de toxina botulínica en las axilas. “En esta modalidad se hacen entre cinco y seis punciones en cada zona, con ella el paciente tiene una reducción que va desde el 50 al 90 por ciento de la sudoración que tenía originalmente. Su efecto es temporal, dura de cuatro a ocho meses”, expresa el especialista, que recomienda ser cuidadoso al momento de elegir los productos para disminuir la sudoración.

Tener claro que antitranspirante y desodorante no son lo mismo, es clave, pues lo dermatológicamente comprobado es que un desodorante es un químico que busca la eliminación de olores, y que terminan cubriendo el aroma causado por un exceso de transpiración, mientras que el antitranspirante bloquea la producción del mismo.

Por otra parte, llevar hábitos de vida saludables, puede contribuir a la mejora sintomática de esta patología, pues la alimentación influye en el tipo de sudoración, “finalmente los compuestos de lo que consumimos, tanto medicamentos como comida, los eliminamos por el sudor. Así que una dieta balanceada puede mejorar su composición”, dijo Parra.

Pese a que la polémica, sobre las consecuencias que puede producir en las mujeres el uso de antitranspirantes con elevado grado de aluminio, sigue, pues se cree que estas sustancias inciden en el riesgo de padecer cáncer de mama, un informe publicado por la Journal of Applied Toxicology demuestra que el compuesto sí se aloja en el tejido del seno; por lo que el llamado es a la precaución y a retomar hábitos de antaño como el control del sudor con el zumo de frutos cítricos o paños de vinagre de manzana, al menos una vez por semana.

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About the Author

Carmen Cristina Gonzalez

Periodista venezolana egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela). Amante de la semblanzas y las entrevistas de personalidad, así como de la promoción de una vida saludable. Soy una enamorada empedernida de mi hija quien me ha enseñado que el amor no tiene límites.


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