::: Nutrición Frühstückstisch/continental breakfast

Published on March 25th, 2013 | by Carmen Cristina Gonzalez

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Alimentos con función específica

Los alimentos funcionales aparecieron formalmente en la década de los 80, pero desde hace miles de años los chinos ya los utilizaban como medicina. Hoy en día, alrededor del mundo, la industria alimenticia está avocada a producirlos para mejorar la calidad de vida de las personas.

De acuerdo a la Academia Nacional de Ciencia de los Estados Unidos, los alimentos funcionales son “cualquier alimento o ingrediente alimenticio modificado, que pueda proporcionar un beneficio a la salud superior al de los nutrientes tradicionales que contiene”.

El poder funcional de los alimentos sobre la salud se detalla a lo largo de la historia en la cultura oriental, y es en China donde la relación alimento-medicina es conocida hacia el año 1000 A.C.

No es sino hasta 1980 cuando en Japón el concepto de los alimentos funcionales fue desarrollado como una necesidad para reducir el alto costo de los seguros de salud que aumentaban por la obligación de proveer cobertura a una población cada vez más anciana.

¿Cuáles son funcionales?

El periodista español Juan Manuel Barberá, coautor del libro Alimentos Funcionales (2008), sostiene que los expertos en el área defienden que para ser funcional, un alimento debe demostrar que contribuye en la disminución del riesgo de padecer una patología o actuar de forma terapéutica sobre cierta enfermedad.

Barberá aclara: “un alimento funcional debe seguir siendo un alimento (no una píldora, jarabe, aceite, etc.) y debe demostrar sus efectos en las cantidades normalmente consumidas dentro de una dieta”. Es decir, hasta ahora no hay razones para creer que comiendo doble o tripe ración de tal o cual alimento la salud mejorará.

A continuación una lista de los principales alimentos funcionales y para qué sirven:

  1. Alimentos enriquecidos con hierro, yodo, ácido fólico, ácidos grasos (omega-3 y omega-6), calcio y vitaminas A y D pueden ejercer beneficios desde la adaptación de la madre durante la gestación, el desarrollo fetal, el crecimiento y el desarrollo del lactante y del niño. Entre ellos están los lácteos, bebidas enriquecidas, grasas como la mantequilla y margarina enriquecidas, fórmulas de alimentación infantil y la sal yodada.
  2. Los alimentos de bajo contenido energético (margarina baja en calorías, mermeladas sin azúcar añadida, etc.); los enriquecidos en grasas insaturadas y fibra (leche enriquecida en ácido oleico u ácidos grados omega 3, batidos, galletas) son diseñados para el tratamiento o reducción del riesgo de determinadas enfermedades como obesidad, diabetes, situaciones de riesgo cardiovascular (colesterol y triglicéridos altos). En este grupo están también las bebidas y productos específicos para deportistas creados para optimizar el rendimiento físico en la práctica deportiva (bebidas y barras energéticas).
  3. Productos enriquecidos con vitaminas C (kiwi, tomates, pimiento, jugos) y vitamina E (aceite de oliva, frutos secos, germen de trigo, ciertos lácteos y bebidas), betacarotenos (zanahorias, remolacha), selenio/zinc (carne, pescados, huevos, mariscos, leche) y fitoquímicos o sustancias propias de vegetales (col, cebollas, ajos), actúan como una barrera frente al efecto negativo de los radicales libres sobre el ADN, las proteínas y los lípidos del cuerpo, por lo cual su consumo contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas e incluso el cáncer.
  4. Alimentos enriquecidos con ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados (omega-3 y omega-6), sustancias de acción antioxidante, fitoesteroles (frutos secos, trigo integral, aceites vegetales), ciertas vitaminas del grupo B (B6, B9, B12) y fibra (frutas frescas, hortalizas, legumbres), contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  5. Alimentos probióticos (yogures y otras leches fermentadas con bacterias ácido-lácticas), prebióticos (alimentos con fibra soluble como los fructo-oligosacáridos como cebolla, tomate, cereales), así como aquellos enriquecidos con fibra soluble e insoluble o ricos en fibra (legumbres, frutas frescas y deshidratadas, frutos secos y cereales de grano entero y productos que los incluyen como ingrediente) ejercen una función positiva en el tracto intestinal.
  6. Alimentos ricos en fibra o enriquecidos con fibra; con aminoácidos específicos; con sustancias excitantes del sistema nervioso (como cafeína y ginseng) o tranquilizantes (como melisa, valeriana, pasiflora), tienen propiedades favorables con relación a la sensación de saciedad, rendimiento cognitivo, humor, vitalidad y manejo del estrés.

En el libro Alimentos Funcionales (2008), el periodista español Juan Manuel Barberá asegura que en Estados Unidos, el mercado de ventas de Alimentos Funcionales crece a un ritmo del 15% anual y en algunos países europeos, como Holanda, una de cada cuatro personas ya consume estos productos habitualmente.

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About the Author

Carmen Cristina Gonzalez

Periodista venezolana egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela). Amante de la semblanzas y las entrevistas de personalidad, así como de la promoción de una vida saludable. Soy una enamorada empedernida de mi hija quien me ha enseñado que el amor no tiene límites.


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