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Published on October 10th, 2011 | by Karla Perozo

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La vieja batalla contra el catarro

Empieza a refrescar y las farmacias se preparan para el inicio de la temporada de los “remedios invernales”

¿Lo puedes sentir ya: el dolor de garganta, la fiebre, la nariz mojada, el dolor de cabeza? Si es así, que te mejores. Pero pronto estarás en buena compañía.

 

Octubre es el principio de la temporada alta para el mercado de los “remedios invernales” en el Reino Unido: los productos farmacéuticos sin receta médica que se usan para tratar el catarro.

 

Pero si los descongestionantes, unas bebidas dulces y calientes con sabor a limón para la tos, son los métodos modernos con los que enfrentamos los síntomas familiares, la humanidad cuenta con una larga tradición de búsqueda de maneras de aliviar esta condición tan común.

 

Una enfermedad antigua como la humanidad

 

Desde la antigua Grecia hasta la Europa medieval, la sangría, las sanguijuelas y tratamientos más efectivos como la sopa de pollo han sido usados para suavizar la recuperación.

 

Y aunque nuestro entendimiento de los virus que causan el catarro ha mejorado con el tiempo -y con eso nuestros remedios- una cura permanente sigue siendo tan escurridiza como siempre.

 

Teniendo en cuenta que el adulto promedio en el Reino Unido sufre catarro de dos a cinco veces al año, según el Centro para el Catarro de la Universidad de Cardiff, no llama la atención que buscar un alivio sea tan buen negocio.

 

La compañía de investigación de mercado Mintel dice que en el 2010, las ventas de remedios invernales alcanzaron los 532 millones de libras esterlinas, un incremento del 10% en cinco años. En los Estados Unidos, se ha sugerido que el costo del catarro a la economía podría llegar a los 26 mil millones de dólares.

 

Puede que el consejo de los médicos a los pacientes que sufren de catarro sea sencillo: descansar, beber mucho líquido, tomar dosis moderadas de analgésicos y descongestionantes para aliviar los síntomas. Pero los tratamientos han variado tremendamente con el paso de los años.

 

Según el profesor Ronald Eccles, del Centro para el Catarro de Cardiff, el catarro nos ha acompañado desde que los seres humanos se congregaron en comunidades, por lo menos desde la Edad de Hierro.

 

Durante al menos tres mil años, los chinos han tratado la nariz tupida con ma huang, una planta generalmente preparada como té. Contiene pseudoefedrina, empleada usualmente como descongestionante en remedios sin receta médica para el catarro.

 

Los primeros pensadores creían que los síntomas del catarro eran causados por la penetración de las temperaturas bajas en el cuerpo, por lo que se trataban con líquidos calientes, dice el profesor Eccles.

 

El médico griego Hipócrates, pionero de la práctica de la observación clínica, creía que el catarro era causado por una acumulación de desperdicios en el cerebro.

 

Vacaciones útiles para el catarro

Muchos de los tratamientos que vemos en los estantes de las farmacias de hoy en día fueron desarrollados a raíz de estudios llevados a cabo por la Unidad del Catarro, un instituto de investigación cerca de Salisbury, en Inglaterra, que funcionó entre 1946 y 1989.

 

Puede que nunca haya logrado su principal propósito: encontrar una cura. Pero la unidad profundizó el entendimiento científico de la condición, aislando coronavirus y rhinovirus, dos de las causas más frecuentes del catarro.

 

Su investigación fue conducida por estudiantes voluntarios pagados que se quedaban por períodos de diez días cada vez. Según la profesora Tilli Tansey, una historiadora médica en la Universidad Queen Mary de Londres que ha estudiado la unidad, se convirtió en una popular forma de paquete vacacional durante los años de posguerra.

 

“Era un poco como Butlins (el campamento vacacional)”, señala. “Había gente que lo veía como unas vacaciones; era una época de austeridad. Te ibas un par de semanas, quedándote en un chalet donde te alimentaban”.

 

Tal era la base de nuestros modernos “remedios invernales”. En el Siglo XXI, sin embargo, pocos tratarían un catarro como un período de ocio”.

 

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About the Author

Karla Perozo

Licenciada en comunicación social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Especialista en Periodismo Digital de la Universidad Monteavila. Productora de contenidos digitales para ÚltimasNoticias.com.ve. Perseguidora de proyectos web. Fiel creyente del bienestar como fruto del equilibrio. Enamorada del mundo y amante de los cielos azules.


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