::: Crianza nino

Published on October 13th, 2011 | by Karla Perozo

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Cuidado con el exceso de proteínas en la dieta infantil

La energía que aportan las proteínas en la edad infantil debería suponer entre el 10% y el 15% de las calorías totales de la dieta

Algo más de la mitad de ellas, alrededor del 65%, tendrían que ser de origen animal, mientras que el 35% restante las tendrían que aportar el consumo de vegetales.

Pero las dietas infantiles actuales tienden a alejarse de esta pauta general y, por lo común, los niños comen mayor cantidad de alimentos proteicos (lácteos y carnes, principalmente) de lo que sería recomendable.

Hay que tener en cuenta que ingerir proteínas animales en exceso implica un aporte mayor de calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio. No es casualidad que estos nutrientes sean los que, en exceso, se asocian al desarrollo de las enfermedades crónicas de mayor incidencia en la edad adulta: obesidad, trastornos cardiovasculares, hipertensión arterial y problemas renales.

Todos ellos son motivos más que suficientes para que, desde edades tempranas, se tenga en cuenta la cantidad justa de alimentos proteicos de origen animal que se precisan, en especial las que aportan los lácteos, las carnes y derivados, los pescados y los huevos. A ellas cabe sumar los gramos de proteína vegetal aportadas por los cereales, las legumbres y los frutos secos, teniendo en cuenta que muchas de ellas se complementan si se consumen distintos vegetales de forma conjunta.

Niños sobrealimentados

Son todavía muchos los progenitores que se preocupan porque sus hijos rechazan el bistec que les han preparado. El conflicto tal vez sería menor si las raciones fuesen las razonables y no se trasmitiese el concepto equivocado de que el hambre se sacia con proteínas.

Muchas personas no conciben no tomar carne, pescado o huevo tanto en la comida como en la cena. Tienen la sensación de que el menú basado en un primer plato de ensalada y un segundo a base de arroz, pasta o legumbre, no sacia ni su apetito ni el de los niños. Nada más lejos de la realidad. No es sano, por ejemplo, que un niño de dos años tome dos petit suisse para merendar, que coma dos ruedas de lomo o dos quesitos de postre porque estos alimentos se suman al medio litro de leche diaria que toma el niño, y al huevo o a la rueda de pescado de la cena. El resultado es un aporte de proteínas superior a los 40 gramos y a las 1.200-1.300 calorías diarias recomendadas para su edad.

Ofrecer al niño cantidades de alimentos proteicos mayores de los que necesita es un hábito tan insano como lo es no insistir en que coma frutas, verduras o pescados. Desde el punto de vista nutritivo, se descompensa el aporte de proteínas y calorías, y está demostrado que influye en la génesis del exceso de peso e incluso de la incipiente obesidad infantil.

El hábito de consumir como postre o entre horas alimentos proteicos (yogur, queso, petit suisse, jamón, embutidos…) desplaza a otros alimentos igualmente saludables y con toda seguridad más apropiados para ese momento. En esas comidas debieran tener cabida la fruta y los frutos secos, por lo general ausentes.
La cantidad justa.

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About the Author

Karla Perozo

Licenciada en comunicación social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Especialista en Periodismo Digital de la Universidad Monteavila. Productora de contenidos digitales para ÚltimasNoticias.com.ve. Perseguidora de proyectos web. Fiel creyente del bienestar como fruto del equilibrio. Enamorada del mundo y amante de los cielos azules.


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